El sutra del diamante 💎

En la British Library de Londres se encuentra el libro impreso más antiguo del mundo. Data del año 868 d.C, el El sutra del diamante.

440CA561-B777-4B41-948E-F60DA2E81AE4

Los estudiantes del eneagrama somos en cierto modo Bodhisattvas: Bodhi “supremo conocimiento, iluminación”, y sattva “ser”, así pues somos seres en busca de la iluminación.

Sutras son los discursos dados por Buda.

Versión abreviada del Sutra del diamante 💎:

1. Esto es lo que he oído:
En cierta ocasión, Buda estaba en el retiro de Anathapindika en el bosque de Jeta, cerca de la ciudad de Sravasti, en una reunión de 1250 monjes. Después de vestirse, hacer la ronda de las limosnas por la ciudad e ingerir su única comida diaria, se sentó junto a los monjes.
2. El monje Subhuti se inclinó ante Buda y le hizo una pegunta: “¿Qué debería tener en cuenta alguien que quisiera seguir el camino del Bodhisattva?”
3. Buda respondió: “Un Bodhisattva debe tener en cuenta lo siguiente: todas las criaturas, tanto si provienen de un útero como de un huevo, tanto si se transforman como mariposas o aparecen milagrosamente, tanto si tienen un cuerpo como si son meros espíritus, tanto si son capaces de pensar como si no lo son: ¡a todas estas criaturas debe ayudar a entrar en el Nirvana antes que a sí mismo!
“Pero, ten en cuenta, Subhuti, que en realidad no existe algo parecido a un “yo” que ayuda, ni tampoco algo parecido a otro “yo” que recibe ayuda. ¡Un Bodhisattva que no es capaz de reconocer esta realidad no es un verdadero Bodhisattva!
4. “Un verdadero Bodhisattva no obtiene placer de este acto de compasión y no se interesa por las apariencias. Él tan solo ayuda a los demás desinteresadamente.
“¿Puedes medir el Este, el Oeste, el Norte y el Sur, Subhuti?” “No, Señor.”
“Pues tampoco puedes medir el mérito de alguien capaz de ayudar a los demás sin pensar en sí mismo.”
5. “¡Subhuti! ¿Puede alguien reconocer a un Buda en base a sus características físicas?”
“No, Señor. Tú nos has enseñado que ser un Buda no depende de características físicas.”
“Así pues, alguien que se preocupe por las apariencias jamás reconocerá a un Buda, pero alguien que no se preocupe por ellas quizá sí pueda.”
6. Subhuti preguntó: “Señor, ¿habrá siempre gente que entienda tu mensaje?”
Buda respondió: “¡No lo dudes, Subhuti! Siempre habrá gente que, habiendo escuchado el mensaje, aceptará sus preceptos y practicará nuestro camino. ¡Nuestro mensaje llegará a la gente simplemente porque es verdadero! Llegará un momento en que la mayoría ni siquiera necesitarán las palabras, sino que estarán más allá de ellas. Todos debemos esforzarnos en ir más allá de las palabras, porque uno puede sentir apego por ellas, y no debemos sentir apego por nada. Debes comprender que mis palabras son como una balsa que se emplea para cruzar un río. Cuando su utilidad ha sido satisfecha, debe ser dejada atrás si queremos llegar más lejos.
7. “Así que dime, Subhuti. ¿He enseñado mi lección final?”
“No, Señor. La lección final no es algo que pueda ser enseñado, porque la lección final no es una cosa que se pueda agarrar o estrechar.”
8. Buda dijo: “Dime, Subhuti. Si alguien se desprende de un universo lleno de tesoros para ayudar a los demás, ¿tendrá esto algún mérito?”
“Sí, Señor. Su mérito será grande. Pero tú también nos has enseñado que, para que este acto de generosidad sea genuino, debe haber sido hecho sin pensar en obtener mérito alguno. De hecho, ¡este hombre no debería haber pensado en sí mismo lo más mínimo!
Buda dijo: “Entonces, si alguien comprende y comparte con otro cuatro frases de mi mensaje, su generosidad será incluso mayor. Él no está simplemente dando una cosa, ¡está ayudando a crear futuros Budas!”
9. “Dime, Subhuti. ¿Alguien que está empezando a comprender mi mensaje se diría a sí mismo: ‘He conseguido algo grande’?”
“No, Señor. Decir algo así implicaría que el principiante no comprende que no existe ningún ego que pueda arrogarse ningún mérito.”
“¿Y alguien que esté muy avanzado en la comprensión de mi mensaje se diría a sí mismo: ‘He conseguido algo grande’?”
“No, Señor. Alguien que dijera algo así, estaría también diciendo que existe un ego que alcanza algo, y que existe algo que alcanzar. Éstos no son los pensamientos de alguien que entiende tu mensaje.
“Señor, tú has dicho que he logrado alcanzar la paz y me he liberado de las pasiones. De hecho, ya no anhelo tener el estatus de un santo. Si lo hiciera, estoy seguro de que tú no pensarías tan bien de mí.”

10. “Subhuti, si yo te dijera, ‘los Bodhisattvas adornan los cielos’, ¿estaría en lo cierto?” “No, Señor, los adornos son ilusiones, y las ilusiones no tienen lugar en los cielos.”
“Y, por tanto, los Bodhisattvas tienen que liberar su mente del ego, y dejar de preferir un olor u otro, un sonido u otro, una vista a otra. Un Bodhisattva no debe sentir deseo o aversión por nada.”
Buda preguntó: “Subhuti, si un hombre tiene un cuerpo tan grande como una montaña, ¿es un gran hombre?”
“No, Señor. Porque un “gran hombre” son sólo palabras, y ser un gran hombre es tan solo una ilusión, originada por la creencia en el ego.”

13. Entonces Subhuti le preguntó a Buda, “Señor, ¿cómo llamaremos a este sermón?”
Buda respondió: “Llámalo ‘El Sutra del Diamante del Entendimiento Perfecto’. Como un filo de diamante, puede cortar todo tipo de ilusiones.”

14. Tras esto, Subhuti tuvo una conciencia plena del significado del sermón y comenzó a llorar. “Señor, gracias por este sermón. Cualquier ser que con una mente pura lo escuche y lo entienda será conmovido por él. Dentro de cientos de años su claridad seguirá siendo apreciada.”

32. “Subhuti, si alguien se desprendiera de tesoros suficientes como para llenar un universo, no tendría tanto mérito como alguien que comprendiera y compartiera unas pocas líneas de este sermón.
“Por lo tanto, ¿qué debería tener en cuenta alguien que comenzara a seguir el camino del Bodhisattva?
Como una estrella fugaz, como una burbuja en un torrente, como una llama al viento, como la escarcha bajo el sol, como un destello de luz o un sueño fugaz, así debemos entender el mundo del ego.”
Subhuti y el resto de los monjes se llenaron de gozo al escuchar el sermón de Buda.

Las virtudes de los eneatipos

A10AEE65-BD04-43D2-BACF-D95AC7F63782

Conocer el “sobrenombre” de cada eneatipo es fácil y frecuente. Empezando por el uno “el perfeccionista” o “el reformador”, el dos “el ayudador” o “el altruísta”, el tres “el triunfador” o “el exitoso”, el cuatro “el artista” o la mejor de las veces “el individualista”, el cinco “el investigador” o el “experto”, el seis “el leal” o menos popular “el miedoso”,  el siete “entusiasta” o “epicúreo”, el ocho “el lider” o “el jefe” y el nueve “pacificador” o “mediador”. Si os fijáis son características o atributos bastante positivos. Entran bien, son digeribles y comprensibles. Para personas que acaban de empezar a conocer el mapa del comportamiento que describe el eneagrama, este sistema de clasificación basado en adjetivos neutros o positivos es pedagógico y práctico, fácil de entender y de recordar. Incluso de caricaturizar.

Pero para descubrir todos los tesoros de esta potente y precisa herramienta hay que continuar avanzando y no quedarnos sólo con la parte más light de las personalidades, porque eso no se ajustaría a la realidad. Nuestro jefe no es un líder amable, nuestra suegra en su afán de ayudar se inmiscuye demasiado y nosotros mismos tenemos muchas cosas que mejorar que distan bastante del retrato idealizado. Para descubrir qué comportamientos deberíamos “pulirnos” concretamente, si somos suficientemente intrépidos, subimos al segundo escalón: el de las pasiones o pecados capitales de cada eneatipo.

Aquí ya se complica la cosa. Ya “no gusta” tanto. Ya no son adjetivos amables, ya sentimos que se hurga en nuestra herida lo suficiente como para hacernos sentir incómodos y con frecuencia al presentar los pecados capitales o pasiones dominantes se acaba la fiesta: muchas personas se desmotivan para seguir aprendiendo más sobre el eneagrama y no esperan a las buenas notícias, lo cual es una pena.

Al 1 no le gusta que le digan que su “pecado” es la ira y se retira antes de descubrir que su “virtud” es la paciencia. Lo opuesto.

Una aclaración antes de seguir con el resto de eneatipos: ¿Cómo se consigue alcanzar y atesorar justamente la virtud opuesta a nuestro “peor defecto”? Con luz. Con la autoconciencia que te brinda la sabiduría del eneagrama. Con auto observación. Con humildad para reconocer aquello que puede mejorarse de nosotros mismos. Y con un pico y una pala. Porque nadie dice que sea fácil. Hay que picar piedra. No se acuesta uno siendo un iracundo sin conciencia de su rabia interior y amanece uno después de leerse un libro del eneagrama totalmente iluminado y liberado de  la cruz  de la impaciencia para siempre. Hay que vigilarse. Cada día. Esas reacciones nos han acompañado toda la vida, no es sencillo librarse de ellas de un plumazo. Hay que entenderse, darse cuenta de nuestros automatismos y de qué situaciones nos hacen “reaccionar” y por qué. Es imprescindible identificar las características de nuestro ego. Trabajarse. Tomar responsabilidad de nosotros mismos. Porque el que se responsabiliza de sí, puede elegir comportarse diferente.

Sigamos con los pecados y virtudes del resto de eneatipos:

Al 2 no le gusta (ni reconoce) que su pecado capital sea el orgullo, y se retira antes de saber que su virtud (si se trabaja) es la humildad.

Al 3 no le gusta (ni reconoce) que su pecado capital sea la vanidad, y se retira antes de saber que su virtud (si se trabaja) es la autenticidad.

Al 4 no le gusta (ni reconoce) que su pecado capital sea la envidia, y se retira antes de saber que su virtud (si se trabaja) es la ecuanimidad.

Al 5 no le gusta (ni reconoce) que su pecado capital sea la avaricia, y se retira antes de saber que su virtud (si se trabaja) es la generosidad.

Al 6 no le gusta (ni reconoce) que su pecado capital sea el miedo, y se retira antes de saber que su virtud (si se trabaja) es la valentía.

Al 7 le da bastante igual su pecado capital sea la gula, y se retira antes de saber que su virtud (si se trabaja) es la moderación porque había quedado para cenar con unos amigos 😜.

Al 8 no le gusta (ni reconoce) que su pecado capital sea la lujuria, y se retira antes de saber que su virtud (si se trabaja) es la compasión.

Al 9 no le gusta ni disgusta que su pecado capital sea la pereza, se retira antes de saber que su virtud (si se trabaja) es la diligencia porque profundizar en el eneagrama es demasiado esfuerzo 😜.

Permitidme una gota de ironía, porque como bien apunta David Barba, otro de los ingredientes indispensables para hacer un buen uso de esta brújula es poseer un sano sentido del humor que nos permita reírnos de nosotros mismos para combatir más fácilmente al ego, tan proclive al autobombo.

Próximamente iré publicando posts dedicados a cada una de las virtudes. Con la ilusión de enganchar o reenganchar a aquellos que necesitan saber cuál es la meta antes que el camino. Por qué no.

 

Buda y las cuatro vasijas

7D420557-F91F-4045-993D-AD5EBAB3F5AE

Buda comparó a los oyentes con cuatro clases diferentes de vasijas de barro. La primera vasija de barro es una que tiene agujeros en el fondo. Si viertes agua dentro de ella, se vacía de inmediato. En otras palabras, cualquier cosa que le enseñes a esa persona, es inútil. La segunda vasija de barro, él la comparó con una que tiene grietas. Si viertes agua dentro de ella, el agua se filtra. Estas personas no pueden recordar, ni pueden retener lo que se les enseña, es como si tuvieran grietas en el entendimiento. El tercer oyente, Buda lo comparó con una vasija que estaba completamente llena. No se puede verter agua en ella porque está llena hasta el tope. Una persona así, tan llena de opiniones, no puede aprender nada nuevo.

Pero afortunadamente, nosotros somos la cuarta clase. Las vasijas sin agujeros o grietas y lo suficientemente vacías como para poder seguir aprendiendo y conservar lo aprendido.

Conoce el espíritu del Aloha

 El espíritu del “Aloha” de la islas Hawaii es fundamentalmente una filosofía de vida basada en el amor universal. Es una forma generosa y bondadosa de pensar, actuar y comportarse todo el tiempo con todo el mundo sin distinción, es una manera afectuosa de sentir y sobretodo de SER. La vibración sería muy determinada, la del amor infinito, sin condiciones, extensible por tanto a toda vida y criatura.

86E392B6-50C1-47D7-85E8-F1B4DAC4CB0B

Pocas palabras encierran tanta energía positiva en su significado. “Aloha” se utiliza para saludarse y expresar compasión, bondad, gracia o generosidad. Etimológicamente se compone de los términos “alo” que significa presencia o estar presente y “ha” aliento o inspiración divina. Por tanto, cuando saludamos a alguien diciendo “Aloha”, estamos dando la bienvenida y reconociendo en esa persona su esencia divina (alma, yo superior…).

 

No obstante es mucho más que un saludo, es una expresión de amor, de buenos deseos, desde la conciencia de unidad, de ayuda mutua, cooperación y solidaridad en  los que se fundamenta el pueblo hawaiano.

Practicar el espíritu del Aloha significa:

🏝 Ser capaz de unir antes que separar

🏝 Olvidar y perdonar ofensas

🏝 Recordar que todos somos uno

🏝 Aceptar y agradecer

🏝 Dar y recibir energía positiva

🏝 Compartir con alegría

🏝 Practicar actos de amor y belleza constantemente, conscientemente y        desinteresadamente

🏝 Existir en paz y armonía

🏝 Tener pensamientos bondadosos

🏝 Valorar, reconocer, admirar, apreciar y agradecer a los demás, a nosotros mismos y al mundo cada día de nuestra existencia.

Conectar con el espíritu del Aloha y compartir con los demás su energía ayuda a sintonizar con el poder divino, denominado por la cultura ancestral hawaiana como “mana”, poder que es necesario para alcanzar la máxima realización en cuerpo y alma.

 

Ecuanimidad: la virtud del 4

4040EE6C-BBA5-49C4-B30F-40A6B2DF3CA4

Ecuanimidad, del lat. “aequus” = igualdad; “ánimus” = ánimo; equilibrio de ánimo

A cada eneatipo le corresponde una virtud que es el opuesto a su pasión dominante o pecado capital. Iré hablándote de cada virtud de los nueve eneatipos pero hoy me apetecía empezar por la del eneatipo 4. Aquello que los 4 promedios han de luchar por conseguir para subir escalones en la dirección de desarrollo es la ECUANIMIDAD.

Para mi querido y admirado Ramiro Calle la ecuanimidad sería lo siguiente:

“Hay una preciosa herramienta: la ecuanimidad o equilibrio de ánimo, es decir, firmeza de mente. «Suceda lo que suceda, la mente atenta, la mente calma.»

“La ecuanimidad es ánimo estable, imparcialidad, mente firme, humor sereno, mentalidad imperturbada; pero no es nunca desinterés, ni falta de intensidad, ni abulia ni indiferencia, todo lo contrario.”

“El desapego y la ecuanimidad no son impasibilidad, insensitivismo, anestesia emocional ni nada parecido. Es una actitud de calma, comprensión, equilibrio y firmeza ante lo que es inevitable. Se sufre en la justa medida, pero desde el sosiego, la aceptación consciente y no desde la desesperación, el histrionismo y la reacción desmesurada. La persona ecuánime sabe conservar a buen recaudo su espacio de quietud incluso ante las calamidades. Que un individuo se haya ejercitado en la comprensión de la transitoriedad, la superación del deseo aferrante y el despliegue de la ecuanimidad, no quiere decir que no sufra cuando se produce una pérdida importante, pero su sufrimiento es menos reactivo, neurótico y descontrolado.”

Ramiro es la comunión perfecta entre el buen léxico y la idea clara. No he encontrado mejor explicación de Ecuanimidad. Con cariño, para todos los 4.

A propósito del propósito: IKIGAI

07ABB2F7-50C4-4C59-86F0-21C43E5317B2

En la isla de Okinawa (Japón) se encuentran las personas más longevas del planeta. Qué condiciones de vida tienen, qué comen, qué hábitos de salud siguen para vivir tantos años con salud? Algunos estudios lo explican en base a su gastronomía, efectivamente, algas, miso, tofu, pescado… nutren bien su organismo con alimentos naturales lo cual es muy importante. Pero ellos, los propios residentes en la isla revelaron otro secreto y principal al cual atribuyen su buena salud: el Ikigai. Una interesante filosofía de vida que además de abogar por buenos hábitos en la dieta, el ejercicio, el descanso… pone especial énfasis en encontrar el propósito de nuestras vidas y seguirlo. En el siguiente esquema se puede apreciar cómo se encuentra el Ikigai de cada persona. Cuál es el vuestro?

AB7B269B-1260-428E-9A5F-759A76EE18F3

Aquello que te apasiona, en lo que eres bueno, por lo que te pueden pagar y es útil para el mundo es tu Ikigai o Propósito. 

 

D = S – P (Desesperanza = Sufrimiento – Propósito) Viktor Frankl

Dreams of travel

Must have: un propósito 

Hay libros, arte, entrevistas, conversaciones, atardeceres, caricias y momentos tras las cuales un@ se transforma y jamás vuelve a ser el mismo. Este vídeo que comparto con vosotr@s causó en mí gran impacto: el sentido de la vida en nueve minutos.

Supuso también conocer a Viktor Frankl, psiquiatra que pasó por la terrible experiencia de la reclusión en campos de exterminio nazis en la 2a guerra mundial. Figura imperdible en el camino de autoresponsabilizarse de un@ mism@, un ejemplo de superación, un ser admirable, un maestro. Cuando no podemos cambiar las condiciones externas de lo que nos sucede siempre podemos elegir cómo reaccionar ante ellas. Ese es nuestro poder.

Os recomiendo esta breve entrevista a V. Frankl con mi deseo de que os resulte tan provechosa como lo fue para mí en su día y continúa siendo: le vuelvo a dar al “play” cada cierto tiempo para “refrescar”, para que nunca se me olvide la maravillosa lección que atesora.

Pincha aquí para ver el vídeo de Viktor Frankl

Oscurecimiento óntico y Nasrudín

A621500B-B99A-45B3-9683-E5BC2F74BC8A

“Se dice que el mulá Nasrudín estaba agachado buscando algo bajo la luz de un farol. Un amigo se sumó a él en la búsqueda de lo que -como le había aclarado el mulá- era la llave de su casa. Sólo tras largo rato de esfuerzo infructuoso, se le ocu­rrió al amigo preguntarle a Nasrudín: «¿Estás seguro de que la perdiste aquí?» A lo que éste respondió: «No, estoy seguro de que la perdí dentro de mi casa». «Entonces, ¿por qué la buscas aquí?», preguntó el amigo. «¡Es que aquí hay mucha más luz!», explicó el mulá.”

Las anécdotas del mulá de Idries Sah son pedagógicamente utilizadas por Claudio Naranjo en sus cursos, libros y conferencias porque de forma ligera y simpática, (Nasrudín es un híbrido entre sabio y tonto del pueblo), sirven de metáfora perfecta de potentes mensajes y enseñanzas.

En esta anécdota concretamente la idea central es la de que estamos buscando la «llave» en el lugar equivocado. Claudio pregunta ¿Cuál es la «llave» de nuestra liberación y de nuestra plenitud última? Encontrar o re-encontrar nuestro ser. Buscar dónde hay más luz equivaldría a buscar donde cuesta menos esfuerzo, pero esa no es la estrategia más adecuada.

La palabra óntico procede del griego ὄν, ὄντος, lo que es, el ser, ente, participio presente activo de εἶναι, ser. El “oscurecimiento óntico” al que siempre hace referencia C. Naranjo es la ceguera de nuestro auténtico ser. Y la inconsciencia de la inconsciencia. Estamos ciegos. Creemos que nos conocemos y nos engañamos sin saberlo. No nos damos cuenta de la errónea atribución del yo con el “Ego”. Ego siempre entendido como el falso self o personalidad ficticia con la que nos hemos identificado, la voz en off de ese personaje que nos habla en nombre de nuestra supuesta conciencia.

“Dondequiera que el «ser» parezca estar, no está, y el ser sólo puede hallarse de la forma más improbable: mediante la aceptación del no-ser y de un viaje a través del vacío.” Claudio Naranjo, Carácter y Neurosis

Yo os diría que un rato de vacío vale la pena, no hay nada como encontrar la llave de casa. Ni qué decir que el Eneagrama es el mejor mapa del tesoro.

El todo, la esencia, Dios

EDEE05F9-7013-43DD-98EA-02D98AB89B71

Revelación a revelación he ido cultivando un sorprendente misticismo que varios lustros atrás era ateísmo puro. Del “cuando morimos no somos más que una mancha de aceite en la carretera”, pasando por el “no puedo argumentar a favor de la existencia de Dios ni tampoco en contra” me encuentro actualmente -por influencia de la parte espiritual del eneagrama- en la consideración del omnismo como una opción que se aproxima bastante a mi actual hipótesis.

ACE7E8B2-1E1C-4944-B8FA-42FA15C9DE1A

Omnismo: la creencia de que ninguna religión es verdad, pero que LA VERDAD se encuentra en todas ellas

Respeto profundamente las creencias de todas las personas. Y así como tomo seriamente en consideración las inclinaciones de los demás, de igual modo me gustaría poder expresar la mía sin que ofenda a nadie. Según mi propia versión del omnismo, en todo momento cuando cualquier doctrina o religión se ha referido a Dios, intencionalmente o no, ha estado hablando metafóricamente de la esencia del hombre y de la de todo lo que es.

Alcanzar la iluminación, bajo mi prisma es justamente eso: darnos cuenta de que la pureza, el amor, la bondad, la sabiduría, la misericordia o compasión, la lucidez, todos los atributos con los que se ha representado a la divinidad, no solo siempre han estado a nuestro alcance, sino que trabajándonos adecuadamente, librándonos del ego y sus engaños, tod@s podemos constatar y desarrollar esas cualidades.

Despertar, tal como yo lo definiría, además sería también comprender que formamos parte de un todo, experimentar la no-dualidad que propone el budismo, el Advaita, o el “como es arriba es abajo y como es adentro es afuera” que anuncia la filosofía hermética, desidentificándonos totalmente con nosotros mismos, para entrar en conexión cada vez más profunda y cristalina con algo, “eso” superior -en altura moral, en extensión infinita y eterna- al cual pertenecemos. Nada nuevo que no plantease ya el Panteísmo.

Pero añado que “el todo” me parece que se comporta como un “organismo” ominisciente, similar al monismo neutral de Spinoza (ni físico ni etéreo, las dos cosas) que se “autoregula”. (Un ejemplo: el karma equivaldría entonces los anticuerpos del “organismo” ante el virus de las acciones mal intencionadas).

En cualquier caso. El quid de la cuestión estriba en encontrar el camino para conectar con esa fuente o esencia, y alcanzar el despertar absoluto: la conciencia sin conciencia, el advertir que formamos parte indisoluble de la totalidad de lo que es. Es posible darnos cuenta de ese nexo sin necesidad de experiencias místicas ni estados alterados de conciencia. Limpiando nuestra mente, alcanzando la bondad de espíritu, meditando o asosegando nuestro pensamiento, haciendo buenas lecturas y calmadas reflexiones. Andando el cuarto camino para llegar a considerar que todo lo que existe, incluidos nosotros mismos, es sagrado.

Parafraseando el “todo es mente” de Hermes Trimegisto, y de nuevo con máximo respeto: Dios es mente. Porque Dios es todo. Y toda naturaleza de lo real es sacra, tangible o no, incluida nuestra mente (alma, espíritu, energía, “x”… Muchos se esfuerzan en definir y distinguir cada concepto pormenorizadamente. Yo veo solo palabras que tratan de referirse a la misma verdad: la esencia, lo incognoscible, lo indefinible).

Esta entrada daría para una tesis doctoral, pero solo pretendía compartiros una pincelada.  Tentada he estado de mencionar los principales filósofos que a lo largo de la historia han planteado hipótesis semejantes, desde Jenófanes (500 a.C.) “el uno es Dios” hasta Raimon Pannikar (1918-2010) “Dios es un símbolo de la realidad”. Pero supondría extenderme demasiado y estoy segura de que el que tenga curiosidad sabrá dónde saciar su sed.

Os dejo con el Dios creador de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina. Dice mi nene de  ocho años que “tiene forma de cerebro porque Dios es muy listo y muy sabio”. Gran verdad. No se puede resumir mejor. Preciosa muestra de lo mucho que sabemos por naturaleza, antes del “oscurecimiento óntico” (ver siguiente entrada).

84A64255-47E2-48EB-B68A-57061C635480