Conoce el espíritu del Aloha

 El espíritu del “Aloha” de la islas Hawaii es fundamentalmente una filosofía de vida basada en el amor universal. Es una forma generosa y bondadosa de pensar, actuar y comportarse todo el tiempo con todo el mundo sin distinción, es una manera afectuosa de sentir y sobretodo de SER. La vibración sería muy determinada, la del amor infinito, sin condiciones, extensible por tanto a toda vida y criatura.

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Pocas palabras encierran tanta energía positiva en su significado. “Aloha” se utiliza para saludarse y expresar compasión, bondad, gracia o generosidad. Etimológicamente se compone de los términos “alo” que significa presencia o estar presente y “ha” aliento o inspiración divina. Por tanto, cuando saludamos a alguien diciendo “Aloha”, estamos dando la bienvenida y reconociendo en esa persona su esencia divina (alma, yo superior…).

 

No obstante es mucho más que un saludo, es una expresión de amor, de buenos deseos, desde la conciencia de unidad, de ayuda mutua, cooperación y solidaridad en  los que se fundamenta el pueblo hawaiano.

Practicar el espíritu del Aloha significa:

🏝 Ser capaz de unir antes que separar

🏝 Olvidar y perdonar ofensas

🏝 Recordar que todos somos uno

🏝 Aceptar y agradecer

🏝 Dar y recibir energía positiva

🏝 Compartir con alegría

🏝 Practicar actos de amor y belleza constantemente, conscientemente y        desinteresadamente

🏝 Existir en paz y armonía

🏝 Tener pensamientos bondadosos

🏝 Valorar, reconocer, admirar, apreciar y agradecer a los demás, a nosotros mismos y al mundo cada día de nuestra existencia.

Conectar con el espíritu del Aloha y compartir con los demás su energía ayuda a sintonizar con el poder divino, denominado por la cultura ancestral hawaiana como “mana”, poder que es necesario para alcanzar la máxima realización en cuerpo y alma.

 

Lo que no decimos

IMG_5446.PNGLo que no decimos…

“Lo que niegas te somete; lo que aceptas te transforma.”
(Carl Gustav Jung)

¿Sabes a dónde van las palabras que no se dijeron?
¿A dónde va lo que quieres hacer y no haces?
¿A dónde va lo que quieres decir y no dices?
¿A dónde va lo que no te permites sentir?
Nos gustaría que lo que no decimos caiga en el olvido, pero lo que no decimos se nos acumula en el cuerpo, nos llena el alma de gritos mudos.
Lo que no decimos se transforma en insomnio, en nudos en la garganta.
Lo que no decimos se transforma en nostalgia, en destiempo.
Lo que no decimos se transforma en debe, en deuda, en asignatura pendiente.
Las palabras que no decimos se transforman en insatisfacción, en tristeza, en frustración.
Lo que no decimos se transforma en trauma, en veneno que mata el alma.
Lo que no dices te encierra en el pasado.
Lo que no decimos se transforma en herida abierta.
Lo que no decimos no muere, nos mata.

“Las emociones no expresadas nunca mueren. Son enterradas vivas y más tarde volverán de peor manera.”
(Sigmund Freud)

(El texto NO es mío, es de Belle-indifference del Tumbrl, psicoanalista, os lo comparto porque me ha parecido sublime)

I´m back

 

marOleadas. Mareas altas y bajas. Pensamos a menudo que hemos perdido el flow, la ocasión, la pasión o la inspiración. Pero si se ha tenido alguna vez, siempre vuelve. Como mi deseo de escribir, que hoy, como veis, ha sido tan fuerte que aquí voy de nuevo.

Tras siete años de secano muchas veces he mudado de piel. Me reconozco en La copa de Circe, el antiguo blog, pero no me identifico. Porque avanzamos, nos curtimos, integramos lecciones de vida y nos adaptamos y re-adaptamos contínuamente a los cambios de tercio constantes del entorno.

Por otro lado, esto que estoy haciendo ahora mismo quizá sea una osadía. Y otra de mis anacronías. El mundo en estos últimos siete años ha cogido carrerilla, como en una pendiente cuesta abajo, y tenemos muchísima más prisa y somos más impacientes. Nadie lee nada de mayor extensión que un tuit.

Ha vencido Instagram a la letra. La falsa imagen al relato sincero.

Pero vuelvo a aventurarme con el blog porque siento que tengo mucho que decir. Mejor dicho, mucho que compartir. Deseo una interacción más rica y seguir siendo compléjamente humana. Quiero leer a personas que siguen utilizando la mente para pensar por sí mismos, con la valentía de redactar textos con alma.

Porque no quiero ser una ciber-hormiga.

Sé que estáis ahí, vamos a comprobarlo.

hormiga robot