El blog padre

Ya lo revela acertadamente Marián Rojas: cuando tenemos nuestro sistema de activación reticular en modo “on” se producen hallazgos felices. Y yo hoy necesitaba justamente encontrar a Paco Peñarrubia y el “Blog padre”.

El fallecimiento de Claudio Naranjo me ha conmovido hasta el punto de hacerme muchas preguntas. La despedida de Punset hace dos meses ya fué amarga. Ahora nos deja Claudio. Siento una enorme pena que solo se consuela al pensar que aún contamos en esta vida con Ramiro Calle. No creo que sea tan solo mi 4 paladeando el abismo, porque odio sentir esta tristeza, además no es lo que querría el maestro Naranjo. Quiero dejarla pasar como pasan las tormentas del verano, pero está persistiendo… Qué afán es éste entonces de figuras paternales idealizadas?

Sí, es retórica la pregunta. Pero toda la información que me está aportando “el blog padre” responde magistralmente a muchas incógnitas relacionadas, me aporta contextualización, marco, pre-consideraciones, feed-backs, otras miradas, la valiosa aportación de otros autores. Y compañía: somos una legión de hambrientos de padre por distintos motivos.

Qué relevante esta pieza del engranaje; su ausencia, presencia, cantidad, calidad, fondo y forma moldean nuestra psique, sirve de principal cimiento de nuestras futuras interacciones, ergo de nuestra felicidad, ergo de nuestra apreciación de la vida. Vale la pena analizarlo. “A secas” (histórica, socialmente, ficticia y personalmente… terapéuticamente) y bajo el prisma eneagramático también, que esa llave puede abrir ventanales donde siempre vimos muros de piedra.

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Tampoco bailó conmigo

“Si verdaderamente estamos asistiendo a la agonía del patriarcado, dios lo quiera y que no sea matando, este periodo requiere un rescate de la figura de El Padre. No ha de morir el autoritarismo matando a la autoridad, no debería morir el patriarcado matando al padre.
Podemos participar desde nuestra experiencia profesional y vital, no censurar la denuncia del abuso, el exceso de ausencia, o lo que fuera menester, sin anclarnos en modelos pasados, vivimos una sociedad diferente, un modelo de familia multidiverso, y una referencia de padre distinta. No digo que no genere tantas soluciones como problemas, pero estaría bien que rescatáramos el fondo de la función y de la persona que es El Padre.”
Enrique de Diego, psicoterapeuta y director de la escuela madrileña de terapia Gestalt.
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Tremenda estampa 😂… papi Fritz

Gracias a Olga Rueda y su estupendo blog de videoterapia.

Erkenci kus y eneatipo 4

El eneatipo 4 no puede evitar sentir océanos de intensidad en las pasiones imposibles. Su interpretación de lo hermoso casi nunca da la espalda a lo amargo, al contrario, se sumerge en sus cálidas aguas de lágrimas derramadas. Siente tal apego al desgarro emocional que en algunos casos hablaríamos de adicción. No sobrevive nada al paso de esa lava, de ese amor idealizado para el que no encuentra adjetivos, porque elimina del poema -decir ecuación sería paradoja- la indiferencia, la alexitimia, lo corriente, lo vanal. Les duele luego existen, y cuanto más les duele mayor ambrosía de los dioses, más profunda la brecha con la monotonía que tanto detestan, les hiere en lo profundo luego más oxígeno y combustible a la hoguera de la pasión. Quizá os sugiera un cierto masoquismo del corazón. Pero eso sería apropiado para otros. No. El 4 no lo vive como un auto-flagelo stricto senso, sufrir por amor para el 4 es como comer sushi con mucho wasabi, uno de sus atractivos, y también comparable a escalar la más alta de las montañas para el alpinista o como batir el mejor tiempo para un olímpico, un esfuerzo que hará que el premio, el encuentro finalmente con el ser amado, sea mucho más celebrado y heroico (especialmente para los 4 conservación, los tenaces, los sufridos).

Los eneatipo 4 suelen tener predilección  por las películas y series que despiertan ese kraken. Erkenci Kus, serie turca que relata los desencuentros de un amor que siempre queda en platónico por los azarosos infortunios a los que se enfrenta, contiene todos los ingredientes del buen guiso emocional para el paladar del 4 más romántico y serie un buen ejemplo de este tipo de emotividad que planea a cien mil pies del suelo y a dos centímetros del abismo.

Beatus ille (dichoso aquel)

Pronto hará un año que me retiré discretamente de la música, los ensayos y el estrés de los conciertos. Nunca se sabe, prudencia, no caeré en la tentación de aseverar que no volveré a cantar, porque como decía Boecio “la vida es una rueda”, pero últimamente todos los mensajes que me llegan refuerzan mi actual “beatus ille”, como por ejemplo la nota de Einstein: “Una vida humilde y tranquila trae más felicidad que la persecución del éxito y la constante inquietud que implica”.

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¡Qué descansada vida
la del que huye del mundanal ruido,
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!

(Fray Luis de León)

Acuérdate de ti

Acuérdate de ti siempre y en todas partes” Gurdjieff

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Quién eres?

Tras una década de haber identificado mi eneatipo -y haberme trabajado en base a él- ayer me dió por hacer un experimento: responder el test largo de RISO para la identificación del eneatipo, respondiendo con absoluta sinceridad conforme a cómo soy, pienso, siento y reacciono a fecha de hoy (no conforme a lo que yo ya sé que puntúa para mi eneatipo, ni tampoco conforme a cómo he sido siempre, sino respondiendo en coherencia con mi yo actual).

El resultado salió como suele salir, bastante repartido entre los nueve eneatipos, pero lo sorprendente es que el resultado mayoritario y por tanto mi supuesto eneatipo, resultó ser uno que no entronca ni por alas ni por flechas con el que es realmente el mío sin el menor atisbo de duda.

Con esto lo que os quiero decir es que los test no son infalibles. Cosa que ya sabíamos.

Si aún no tenéis muy claro cuál es vuestro eneatipo la mejor recomendación que puedo daros es que indaguéis sobre la psicología de cada eneatipo, que leáis con calma descripciones poco a poco cada vez más detalladas de cada personalidad, hasta que vuestro instinto os diga cuál es el vuestro.

Y luego observaros. Observaros para confirmarlo. Tomad conciencia de vuestros pensamientos y comportamientos. Os puede ayudar incluso el llevar un pequeño registro en una libreta, con toda sinceridad con vosotr@s mism@s. Por ejemplo: “hoy me ha enfurecido un error de un compañero en el trabajo, ya que me ha perjudicado, pero he controlado la rabia” o “me he sentido incómodo cuando en el desayuno han empezado a salir temas personales”…. anotad si os ayuda todo aquello que os hace “reaccionar” y después analizad el por qué.

Nadie ni nigún test va a ser más certero que vuestro propio autoanálisis y vuestra propia auto observación.

Por ello yo abogo también por lo que sabiamente recomendaba Gurdjieff: “acuérdate de ti siempre y en todas partes”. Inicialmente para reconoceros. Después para “vigilaros”… 😬