Conferencia “Mejora tus relaciones con el eneagrama” Nau Bostik, BCN

Hoy los maravillosos colaboradores de “Deixa la teva emprempta” me han regalado la edición en vídeo de la conferencia que di en marzo de 2019 en Nau Bostik. Se trata de una introducción al eneagrama con algunos consejos para el trabajo interior y la mejora de las relaciones. Os dejo aquí el enlace por si os apetece escucharme:

Las virtudes de los eneatipos

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Conocer el “sobrenombre” de cada eneatipo es fácil y frecuente. Empezando por el uno “el perfeccionista” o “el reformador”, el dos “el ayudador” o “el altruísta”, el tres “el triunfador” o “el exitoso”, el cuatro “el artista” o la mejor de las veces “el individualista”, el cinco “el investigador” o el “experto”, el seis “el leal” o menos popular “el miedoso”,  el siete “entusiasta” o “epicúreo”, el ocho “el lider” o “el jefe” y el nueve “pacificador” o “mediador”. Si os fijáis son características o atributos bastante positivos. Entran bien, son digeribles y comprensibles. Para personas que acaban de empezar a conocer el mapa del comportamiento que describe el eneagrama, este sistema de clasificación basado en adjetivos neutros o positivos es pedagógico y práctico, fácil de entender y de recordar. Incluso de caricaturizar.

Pero para descubrir todos los tesoros de esta potente y precisa herramienta hay que continuar avanzando y no quedarnos sólo con la parte más light de las personalidades, porque eso no se ajustaría a la realidad. Nuestro jefe no es un líder amable, nuestra suegra en su afán de ayudar se inmiscuye demasiado y nosotros mismos tenemos muchas cosas que mejorar que distan bastante del retrato idealizado. Para descubrir qué comportamientos deberíamos “pulirnos” concretamente, si somos suficientemente intrépidos, subimos al segundo escalón: el de las pasiones o pecados capitales de cada eneatipo.

Aquí ya se complica la cosa. Ya “no gusta” tanto. Ya no son adjetivos amables, ya sentimos que se hurga en nuestra herida lo suficiente como para hacernos sentir incómodos y con frecuencia al presentar los pecados capitales o pasiones dominantes se acaba la fiesta: muchas personas se desmotivan para seguir aprendiendo más sobre el eneagrama y no esperan a las buenas notícias, lo cual es una pena.

Al 1 no le gusta que le digan que su “pecado” es la ira y se retira antes de descubrir que su “virtud” es la paciencia. Lo opuesto.

Una aclaración antes de seguir con el resto de eneatipos: ¿Cómo se consigue alcanzar y atesorar justamente la virtud opuesta a nuestro “peor defecto”? Con luz. Con la autoconciencia que te brinda la sabiduría del eneagrama. Con auto observación. Con humildad para reconocer aquello que puede mejorarse de nosotros mismos. Y con un pico y una pala. Porque nadie dice que sea fácil. Hay que picar piedra. No se acuesta uno siendo un iracundo sin conciencia de su rabia interior y amanece uno después de leerse un libro del eneagrama totalmente iluminado y liberado de  la cruz  de la impaciencia para siempre. Hay que vigilarse. Cada día. Esas reacciones nos han acompañado toda la vida, no es sencillo librarse de ellas de un plumazo. Hay que entenderse, darse cuenta de nuestros automatismos y de qué situaciones nos hacen “reaccionar” y por qué. Es imprescindible identificar las características de nuestro ego. Trabajarse. Tomar responsabilidad de nosotros mismos. Porque el que se responsabiliza de sí, puede elegir comportarse diferente.

Sigamos con los pecados y virtudes del resto de eneatipos:

Al 2 no le gusta (ni reconoce) que su pecado capital sea el orgullo, y se retira antes de saber que su virtud (si se trabaja) es la humildad.

Al 3 no le gusta (ni reconoce) que su pecado capital sea la vanidad, y se retira antes de saber que su virtud (si se trabaja) es la autenticidad.

Al 4 no le gusta (ni reconoce) que su pecado capital sea la envidia, y se retira antes de saber que su virtud (si se trabaja) es la ecuanimidad.

Al 5 no le gusta (ni reconoce) que su pecado capital sea la avaricia, y se retira antes de saber que su virtud (si se trabaja) es la generosidad.

Al 6 no le gusta (ni reconoce) que su pecado capital sea el miedo, y se retira antes de saber que su virtud (si se trabaja) es la valentía.

Al 7 le da bastante igual su pecado capital sea la gula, y se retira antes de saber que su virtud (si se trabaja) es la moderación porque había quedado para cenar con unos amigos 😜.

Al 8 no le gusta (ni reconoce) que su pecado capital sea la lujuria, y se retira antes de saber que su virtud (si se trabaja) es la compasión.

Al 9 no le gusta ni disgusta que su pecado capital sea la pereza, se retira antes de saber que su virtud (si se trabaja) es la diligencia porque profundizar en el eneagrama es demasiado esfuerzo 😜.

Permitidme una gota de ironía, porque como bien apunta David Barba, otro de los ingredientes indispensables para hacer un buen uso de esta brújula es poseer un sano sentido del humor que nos permita reírnos de nosotros mismos para combatir más fácilmente al ego, tan proclive al autobombo.

Próximamente iré publicando posts dedicados a cada una de las virtudes. Con la ilusión de enganchar o reenganchar a aquellos que necesitan saber cuál es la meta antes que el camino. Por qué no.

 

Ecuanimidad: la virtud del 4

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Ecuanimidad, del lat. “aequus” = igualdad; “ánimus” = ánimo; equilibrio de ánimo

A cada eneatipo le corresponde una virtud que es el opuesto a su pasión dominante o pecado capital. Iré hablándote de cada virtud de los nueve eneatipos pero hoy me apetecía empezar por la del eneatipo 4. Aquello que los 4 promedios han de luchar por conseguir para subir escalones en la dirección de desarrollo es la ECUANIMIDAD.

Para mi querido y admirado Ramiro Calle la ecuanimidad sería lo siguiente:

“Hay una preciosa herramienta: la ecuanimidad o equilibrio de ánimo, es decir, firmeza de mente. «Suceda lo que suceda, la mente atenta, la mente calma.»

“La ecuanimidad es ánimo estable, imparcialidad, mente firme, humor sereno, mentalidad imperturbada; pero no es nunca desinterés, ni falta de intensidad, ni abulia ni indiferencia, todo lo contrario.”

“El desapego y la ecuanimidad no son impasibilidad, insensitivismo, anestesia emocional ni nada parecido. Es una actitud de calma, comprensión, equilibrio y firmeza ante lo que es inevitable. Se sufre en la justa medida, pero desde el sosiego, la aceptación consciente y no desde la desesperación, el histrionismo y la reacción desmesurada. La persona ecuánime sabe conservar a buen recaudo su espacio de quietud incluso ante las calamidades. Que un individuo se haya ejercitado en la comprensión de la transitoriedad, la superación del deseo aferrante y el despliegue de la ecuanimidad, no quiere decir que no sufra cuando se produce una pérdida importante, pero su sufrimiento es menos reactivo, neurótico y descontrolado.”

Ramiro es la comunión perfecta entre el buen léxico y la idea clara. No he encontrado mejor explicación de Ecuanimidad. Con cariño, para todos los 4.

Oscurecimiento óntico y Nasrudín

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“Se dice que el mulá Nasrudín estaba agachado buscando algo bajo la luz de un farol. Un amigo se sumó a él en la búsqueda de lo que -como le había aclarado el mulá- era la llave de su casa. Sólo tras largo rato de esfuerzo infructuoso, se le ocu­rrió al amigo preguntarle a Nasrudín: «¿Estás seguro de que la perdiste aquí?» A lo que éste respondió: «No, estoy seguro de que la perdí dentro de mi casa». «Entonces, ¿por qué la buscas aquí?», preguntó el amigo. «¡Es que aquí hay mucha más luz!», explicó el mulá.”

Las anécdotas del mulá de Idries Sah son pedagógicamente utilizadas por Claudio Naranjo en sus cursos, libros y conferencias porque de forma ligera y simpática, (Nasrudín es un híbrido entre sabio y tonto del pueblo), sirven de metáfora perfecta de potentes mensajes y enseñanzas.

En esta anécdota concretamente la idea central es la de que estamos buscando la «llave» en el lugar equivocado. Claudio pregunta ¿Cuál es la «llave» de nuestra liberación y de nuestra plenitud última? Encontrar o re-encontrar nuestro ser. Buscar dónde hay más luz equivaldría a buscar donde cuesta menos esfuerzo, pero esa no es la estrategia más adecuada.

La palabra óntico procede del griego ὄν, ὄντος, lo que es, el ser, ente, participio presente activo de εἶναι, ser. El “oscurecimiento óntico” al que siempre hace referencia C. Naranjo es la ceguera de nuestro auténtico ser. Y la inconsciencia de la inconsciencia. Estamos ciegos. Creemos que nos conocemos y nos engañamos sin saberlo. No nos damos cuenta de la errónea atribución del yo con el “Ego”. Ego siempre entendido como el falso self o personalidad ficticia con la que nos hemos identificado, la voz en off de ese personaje que nos habla en nombre de nuestra supuesta conciencia.

“Dondequiera que el «ser» parezca estar, no está, y el ser sólo puede hallarse de la forma más improbable: mediante la aceptación del no-ser y de un viaje a través del vacío.” Claudio Naranjo, Carácter y Neurosis

Yo os diría que un rato de vacío vale la pena, no hay nada como encontrar la llave de casa. Ni qué decir que el Eneagrama es el mejor mapa del tesoro.

Acuérdate de ti

Acuérdate de ti siempre y en todas partes” Gurdjieff

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Quién eres?

Tras una década de haber identificado mi eneatipo -y haberme trabajado en base a él- ayer me dió por hacer un experimento: responder el test largo de RISO para la identificación del eneatipo, respondiendo con absoluta sinceridad conforme a cómo soy, pienso, siento y reacciono a fecha de hoy (no conforme a lo que yo ya sé que puntúa para mi eneatipo, ni tampoco conforme a cómo he sido siempre, sino respondiendo en coherencia con mi yo actual).

El resultado salió como suele salir, bastante repartido entre los nueve eneatipos, pero lo sorprendente es que el resultado mayoritario y por tanto mi supuesto eneatipo, resultó ser uno que no entronca ni por alas ni por flechas con el que es realmente el mío sin el menor atisbo de duda.

Con esto lo que os quiero decir es que los test no son infalibles. Cosa que ya sabíamos.

Si aún no tenéis muy claro cuál es vuestro eneatipo la mejor recomendación que puedo daros es que indaguéis sobre la psicología de cada eneatipo, que leáis con calma descripciones poco a poco cada vez más detalladas de cada personalidad, hasta que vuestro instinto os diga cuál es el vuestro.

Y luego observaros. Observaros para confirmarlo. Tomad conciencia de vuestros pensamientos y comportamientos. Os puede ayudar incluso el llevar un pequeño registro en una libreta, con toda sinceridad con vosotr@s mism@s. Por ejemplo: “hoy me ha enfurecido un error de un compañero en el trabajo, ya que me ha perjudicado, pero he controlado la rabia” o “me he sentido incómodo cuando en el desayuno han empezado a salir temas personales”…. anotad si os ayuda todo aquello que os hace “reaccionar” y después analizad el por qué.

Nadie ni nigún test va a ser más certero que vuestro propio autoanálisis y vuestra propia auto observación.

Por ello yo abogo también por lo que sabiamente recomendaba Gurdjieff: “acuérdate de ti siempre y en todas partes”. Inicialmente para reconoceros. Después para “vigilaros”… 😬