Mooji

D8E26E2A-5B92-4D44-8D67-4A881FE08C8ERelaja sin flojera.

Enfoca sin tensión.

Percibe sin proyectar.

Atestigua sin juzgar.

Goza sin ansiar.

Reflexiona sin imaginar.

Ama sin condición.

Da sin demandar.

Recibe sin poseer.

Sirve sin egocentrismo.

Desafía sin dominar.

Medita sin identidad.

Corrige sin culpar.

Supera sin orgullo.

Ríe sin cinismo.

Llora sin piedad.

Enfrenta sin odio.

Guía sin superioridad.

Sé sin auto-definirte.

Vive sin arrogancia.

Entra sin auto-importancia.

Parte sin arrepentirte.

Sé uno con Dios.

~ Mooji

Om mani padme hum, las seis sílabas de la sabiduría

031530CA-3D59-40CF-B209-C615400DED01

De mis últimos hallazgos felices han sido por un lado las enseñanzas del monje tibetano budista director y fundador de “La casa del Tíbet” de Barcelona, Thubten Wangcheng, en esta conferencia entrañable, por ejemplo, tiene un gran número en YouTube, y gracias a él he descubierto este mantra que por lo visto es famosísimo, liberador de malas energías y propiciador de sabiduría y compasión.

He encontrado la siguiente explicación del mantra de la compasión:

“El mantra Om Mani Pädme Hum es fácil de decir pero muy poderoso, porque contiene la esencia de todas las enseñanzas. Cuando dices la primera sílaba Om está bendecida para ayudarte a lograr la perfección en la práctica de la generosidad. Ma ayuda a perfeccionar la práctica de la ética pura, y Ni ayuda a conseguir la perfección en la práctica de la tolerancia y paciencia. Päd, la cuarta sílaba, te ayuda a lograr la perfección en la perseverancia. Me te ayuda a lograr la perfección en la práctica de la concentración. La sexta y última sílaba Hum te ayuda a lograr la perfección en la práctica de la sabiduría. De esta manera, recitar el mantra ayuda a lograr la perfección en las seis prácticas, desde la generosidad hasta la sabiduría. El camino de las seis perfecciones es el camino seguido por todos los Buddhas de los tres tiempos. ¿Qué puede tener más significado que recitar el mantra y lograr las seis perfecciones? — Patrul Rinpoche, Heart Treasure of the Enlightened Ones (Tesoro del Corazón de los Iluminados) (ISBN 0-87773-493-3)

Cántalo pinchando aquí 👈

EF93ADA4-4514-4A7B-A239-CC90E7C0CFAE

Conferencia “Mejora tus relaciones con el eneagrama” Nau Bostik, BCN

Hoy los maravillosos colaboradores de “Deixa la teva emprempta” me han regalado la edición en vídeo de la conferencia que di en marzo de 2019 en Nau Bostik. Se trata de una introducción al eneagrama con algunos consejos para el trabajo interior y la mejora de las relaciones. Os dejo aquí el enlace por si os apetece escucharme:

Como hacen los ríos

95FC32F5-1BB5-4EE2-A801-25755F260473

Fluye… todo pasa, nada permanece

Aceptar todo lo que es tal como es no tiene nada que ver con nihilismo, abandono o estoicismo. El primero parte de una visión negativa, el segundo de una postura de rendición y el tercero de considerar que hay que aguantar y tragar con lo que nos suceda como si se tratase de una penitencia.

Aceptar, es no transitar ninguno de esos tres amargos caminos. Significa integrar. Hacer espacio a lo que es como es. Mirar la situación de frente, asimilarla, con el mínimo juicio posible, con ausencia en la medida de lo posible de adjetivos, ya que la palabra, para determinados hechos siempre es parca, a menudo parcial e incluso puede llevar a engaño. Aceptar es no dejarse tampoco influenciar por la narrativa que hagan de los hechos terceras personas. Pueden distorsionar mucho sin mala intención. Con las opiniones ajenas en cuestiones personales hay que comportarse como el bambú: demostrar que tenemos unas profundas y fuertes raíces para no doblegarnos a la mínima, y poseer un buen, propio y sano criterio que jamás se tuerza sople el viento del Este o del Oeste. Cómo lo estás viviendo sintiendo y encarando tú? Cómo te afecta la situación a tí? Qué te pide tu cuerpo, qué te dice tu intuición?

Escúchate y luego acepta y di sí. Sí es la palabra gestáltica por excelencia. Aceptar es fluir. Fluir con la situación presente como si la situación y tú fueseis un río, un ejemplo precioso que le escuché a un maestro en el arte de trascender, Fer Broca. Fluye, fluye con la pena si la tienes y llora, lo que necesites. Todo está bien si eres coherente con lo que te despierta la realidad en el momento, todo está en orden si fluyes. Del mismo modo que nunca nos bañaremos dos veces en las mismas aguas del río, como dijo Heráclito, si fluimos y conectamos con la emoción coherente y normal que suscita cualquier situación, es mucho más fácil que no quede “congelada”, “negada”, “detenida”, o “secuestrada”, es más sencillo desde esta perspectiva dejarla pasar,  transitar el estado emocional correspondiente lo que sea lógico y necesario sin postergaciones, sin dolor innecesario, sin lucha, sin resistencia o negación. Sin la visión estoica tampoco, eso equivale a aguantar la embestida para luego de soportarla hacer como si no fuese con nosotros el tema, como si no hubiese siempre una lección subyacente a cada situación que se nos presenta en la vida. El tema, la situación, sí nos compete porque ha llamado a nuestra puerta, nos afecta, y nunca es por azar, siempre es por enseñanza. Desde una postura sabia, consciente, ajustada y responsable de nuestras propias reacciones ante eso que nos pasa, abrimos la puerta a la situación con todas sus consecuencias, haciéndole sitio a la “visita” para integrarla y abrimos también el grifo de la reacción emocional sana y natural si nos lo pide el cuerpo. No podemos ni debemos fingir que estamos bien, felices y alegres cuando no lo estamos.

Hay una corriente entre la denominada “autoayuda” que es peligrosa en tanto que “culpabiliza” a las personas por sentirse tristes arguyendo que ese sentimiento “atrae” más tristeza del “campo”. Yo veo una barbaridad que a las personas se les arrebate la coherencia de sentir dolor en las pérdidas que trae la vida (despedidas, separaciones, enfermedad, etc.). Solo los santos como San Agustín pueden sentir alegría en las pérdidas “siente alegría con lo que la vida te trae y siente la misma alegría con lo que la vida te quite”. Espléndido, para un santo. El resto de mortales no-iluminados a lo máximo que podemos aspirar es a aceptar, fluir y dejar pasar, como hacen los ríos, como hacen los sabios. Porque todo pasa, y ésto … también pasará.

 

Buda y las cuatro vasijas

7D420557-F91F-4045-993D-AD5EBAB3F5AE

Buda comparó a los oyentes con cuatro clases diferentes de vasijas de barro. La primera vasija de barro es una que tiene agujeros en el fondo. Si viertes agua dentro de ella, se vacía de inmediato. En otras palabras, cualquier cosa que le enseñes a esa persona, es inútil. La segunda vasija de barro, él la comparó con una que tiene grietas. Si viertes agua dentro de ella, el agua se filtra. Estas personas no pueden recordar, ni pueden retener lo que se les enseña, es como si tuvieran grietas en el entendimiento. El tercer oyente, Buda lo comparó con una vasija que estaba completamente llena. No se puede verter agua en ella porque está llena hasta el tope. Una persona así, tan llena de opiniones, no puede aprender nada nuevo.

Pero afortunadamente, nosotros somos la cuarta clase. Las vasijas sin agujeros o grietas y lo suficientemente vacías como para poder seguir aprendiendo y conservar lo aprendido.