Doble despedida

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Hoy, 21 de julio de 2019, desde la Fundación Claudio Naranjo nos informan de que han llevado sus cenizas a Odiyan. Buen viaje y hasta siempre maestro.

Maestro,

Querría alcanzar cotas más altas de sabiduría,

en las que sin apego se aceptan las partidas.

No estoy ahí todavía, aún no llego, 

quizá algún día.

Tu último vuelo ha reabierto mi herida:

“Adiós padre, nos vemos… en otra vida”.

Quince años tenía cuando mi padre falleció,

sin que tuviéramos la ocasión  

de decirnos adiós.

Como de Bohemia, mi centro se quebró.

En tu ser, Maestro, en tus palabras encontraría

el camino a la sanación y al verdadero yo,

y enseñanzas que mi padre no me dio

me llegaron a través de tu energía…

Ahora que se apagó tu voz

siento que me enfrento

a una doble despedida.

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Muchas gracias Claudio, has sido y seguirás siendo una bendición para todo el que te tome como maestro, y por qué no, como padre, el padre de tod@s. Me sumo al deseo de que tengas el mejor viaje que se pueda tener. Nunca te olvidaremos.

Oscurecimiento óntico y Nasrudín

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“Se dice que el mulá Nasrudín estaba agachado buscando algo bajo la luz de un farol. Un amigo se sumó a él en la búsqueda de lo que -como le había aclarado el mulá- era la llave de su casa. Sólo tras largo rato de esfuerzo infructuoso, se le ocu­rrió al amigo preguntarle a Nasrudín: «¿Estás seguro de que la perdiste aquí?» A lo que éste respondió: «No, estoy seguro de que la perdí dentro de mi casa». «Entonces, ¿por qué la buscas aquí?», preguntó el amigo. «¡Es que aquí hay mucha más luz!», explicó el mulá.”

Las anécdotas del mulá de Idries Sah son pedagógicamente utilizadas por Claudio Naranjo en sus cursos, libros y conferencias porque de forma ligera y simpática, (Nasrudín es un híbrido entre sabio y tonto del pueblo), sirven de metáfora perfecta de potentes mensajes y enseñanzas.

En esta anécdota concretamente la idea central es la de que estamos buscando la «llave» en el lugar equivocado. Claudio pregunta ¿Cuál es la «llave» de nuestra liberación y de nuestra plenitud última? Encontrar o re-encontrar nuestro ser. Buscar dónde hay más luz equivaldría a buscar donde cuesta menos esfuerzo, pero esa no es la estrategia más adecuada.

La palabra óntico procede del griego ὄν, ὄντος, lo que es, el ser, ente, participio presente activo de εἶναι, ser. El “oscurecimiento óntico” al que siempre hace referencia C. Naranjo es la ceguera de nuestro auténtico ser. Y la inconsciencia de la inconsciencia. Estamos ciegos. Creemos que nos conocemos y nos engañamos sin saberlo. No nos damos cuenta de la errónea atribución del yo con el “Ego”. Ego siempre entendido como el falso self o personalidad ficticia con la que nos hemos identificado, la voz en off de ese personaje que nos habla en nombre de nuestra supuesta conciencia.

“Dondequiera que el «ser» parezca estar, no está, y el ser sólo puede hallarse de la forma más improbable: mediante la aceptación del no-ser y de un viaje a través del vacío.” Claudio Naranjo, Carácter y Neurosis

Yo os diría que un rato de vacío vale la pena, no hay nada como encontrar la llave de casa. Ni qué decir que el Eneagrama es el mejor mapa del tesoro.