Erkenci kus y eneatipo 4

El eneatipo 4 no puede evitar sentir océanos de intensidad en las pasiones imposibles. Su interpretación de lo hermoso casi nunca da la espalda a lo amargo, al contrario, se sumerge en sus cálidas aguas de lágrimas derramadas. Siente tal apego al desgarro emocional que en algunos casos hablaríamos de adicción. No sobrevive nada al paso de esa lava, de ese amor idealizado para el que no encuentra adjetivos, porque elimina del poema -decir ecuación sería paradoja- la indiferencia, la alexitimia, lo corriente, lo vanal. Les duele luego existen, y cuanto más les duele mayor ambrosía de los dioses, más profunda la brecha con la monotonía que tanto detestan, les hiere en lo profundo luego más oxígeno y combustible a la hoguera de la pasión. Quizá os sugiera un cierto masoquismo del corazón. Pero eso sería apropiado para otros. No. El 4 no lo vive como un auto-flagelo stricto senso, sufrir por amor para el 4 es como comer sushi con mucho wasabi, uno de sus atractivos, y también comparable a escalar la más alta de las montañas para el alpinista o como batir el mejor tiempo para un olímpico, un esfuerzo que hará que el premio, el encuentro finalmente con el ser amado, sea mucho más celebrado y heroico (especialmente para los 4 conservación, los tenaces, los sufridos).

Los eneatipo 4 suelen tener predilección  por las películas y series que despiertan ese kraken. Erkenci Kus, serie turca que relata los desencuentros de un amor que siempre queda en platónico por los azarosos infortunios a los que se enfrenta, contiene todos los ingredientes del buen guiso emocional para el paladar del 4 más romántico y serie un buen ejemplo de este tipo de emotividad que planea a cien mil pies del suelo y a dos centímetros del abismo.

“El trabajo” de Byron Katie

4E3F2027-6C47-4AF3-BC62-19C815513BB6“Eneagrama conócete” es un programa de MVS radio de Méjico dedicado al auto conocimiento. Tienen un buen número de podcast que se pueden escuchar en cualquier momento y lugar, tanto sobre eneagrama específicamente como acerca de otras herramientas y temas de interés diversos que son de gran utilidad para los oyentes. Suelen entrevistar también semana a semana a expertos ilustres en el autodesarrollo desde distintos enfoques, consiguiendo despertar nuestro interés sin dejar nunca de ser entretenidas, amenas y cercanas.  Si no lo habéis escuchado nunca os lo recomiendo, encontraréis sus podcasts en iTunes, también puedes escucharlos online cuando quieras en iVoox. Pincha aquí.

Uno de los últimos programas de “Eneagrama conócete” que he tenido el gusto de escuchar es uno concretamente del 20 de abril titulado “Diseña tu vida para ser exitoso” en el que la invitada era la autora de este libro sobre el que hablaron en el programa.

7D967206-371D-4A47-9902-5FDFE8A0C03DMe entró mucha curiosidad tanto por el libro, -primero en el mundo con realidad aumentada a través de una aplicación de móvil de la editorial RA-, como por la autora, psicoterapeuta y coach ontológico, escritora, conductora de radio, televisión, conferencista. En su canal de YouTube, llamado “Ser uno” comparte varios métodos de auto superación, y uno de los que más llamó mi atención fue el de Byron Katie llamado “The Work” (el trabajo),  el cual mediante 4 preguntas consigue que tomemos conciencia de nuestras creencias limitantes e incluso que nos replanteemos muy profundamente esas supuestas verdades que con tanta vehemencia dábamos por ciertas pese a que nos hacían daño.

Entonces empecé a leer sobre Byron Katie, especialmente en su web, compré su libro “Amar lo que es”, y vi casi todos los vídeos de YouTube que tiene en castellano o subtitulado al español.

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Áltamente recomendable

Os invito a que veáis este vídeo de aquí abajo 👇🏼 , en el que con su método y su pericia Byron Katie consigue que una mujer se replantee sus más profundas y dolorosas creencias para liberarse. Me conmovió muchísimo.

 

Como hacen los ríos

«No empujes el río, este fluye por sí mismo»

-Fritz Perls-

Aceptar todo lo que es tal como es no tiene nada que ver con nihilismo, abandono o estoicismo. El primero parte de una visión negativa, el segundo de una postura de rendición y el tercero de considerar que hay que aguantar y tragar con lo que nos suceda como si se tratase de una penitencia.

Aceptar, es no transitar ninguno de esos tres amargos caminos. Significa integrar. Hacer espacio a lo que es como es. Mirar la situación de frente, asimilarla, con el mínimo juicio posible, con ausencia en la medida de lo posible de adjetivos, ya que la palabra, para determinados hechos siempre es parca, a menudo parcial e incluso puede llevar a engaño. Aceptar es no dejarse tampoco influenciar por la narrativa que hagan de los hechos terceras personas. Pueden distorsionar mucho sin mala intención. Con las opiniones ajenas en cuestiones personales hay que comportarse como el bambú: demostrar que tenemos unas profundas y fuertes raíces para no doblegarnos a la mínima, y poseer un buen, propio y sano criterio que jamás se tuerza sople el viento del Este o del Oeste. Cómo lo estás viviendo sintiendo y encarando tú? Cómo te afecta la situación a tí? Qué te pide tu cuerpo, qué te dice tu intuición?

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Fluye… todo pasa, nada permanece

Escúchate y luego acepta y di sí. Sí es la palabra gestáltica por excelencia. Aceptar es fluir. Fluir con la situación presente como si la situación y tú fueseis un río, un ejemplo precioso que le escuché a un maestro en el arte de trascender, Fer Broca. Fluye, fluye con la pena si la tienes y llora, lo que necesites. Todo está bien si eres coherente con lo que te despierta la realidad en el momento, todo está en orden si fluyes. Del mismo modo que nunca nos bañaremos dos veces en las mismas aguas del río, como dijo Heráclito, si fluimos y conectamos con la emoción coherente y normal que suscita cualquier situación, es mucho más fácil que no quede “congelada”, “negada”, “detenida”, o “secuestrada”, es más sencillo desde esta perspectiva dejarla pasar,  transitar el estado emocional correspondiente lo que sea lógico y necesario sin postergaciones, sin dolor innecesario, sin lucha, sin resistencia o negación. Sin la visión estoica tampoco, eso equivale a aguantar la embestida para luego de soportarla hacer como si no fuese con nosotros el tema, como si no hubiese siempre una lección subyacente a cada situación que se nos presenta en la vida. El tema, la situación, sí nos compete porque ha llamado a nuestra puerta, nos afecta, y nunca es por azar, siempre es por enseñanza. Desde una postura sabia, consciente, ajustada y responsable de nuestras propias reacciones ante eso que nos pasa, abrimos la puerta a la situación con todas sus consecuencias, haciéndole sitio a la “visita” para integrarla y abrimos también el grifo de la reacción emocional sana y natural si nos lo pide el cuerpo. No podemos ni debemos fingir que estamos bien, felices y alegres cuando no lo estamos.

Hay una corriente entre la denominada “autoayuda” que es peligrosa en tanto que “culpabiliza” a las personas por sentirse tristes arguyendo que ese sentimiento “atrae” más tristeza del “campo”. Yo veo una barbaridad que a las personas se les arrebate la coherencia de sentir dolor en las pérdidas que trae la vida (despedidas, separaciones, enfermedad, etc.). Solo los santos como San Agustín pueden sentir alegría en las pérdidas “siente alegría con lo que la vida te trae y siente la misma alegría con lo que la vida te quite”. Espléndido, para un santo. El resto de mortales no-iluminados a lo máximo que podemos aspirar es a aceptar, fluir y dejar pasar, como hacen los ríos, como hacen los sabios. Porque todo pasa, y ésto … también pasará.